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Limpieza doméstica libre de estrés: el plan semanal

Limpiar la casa

Limpiar la casa siempre ha sido una fuente de estrés para todo el mundo, en especial, aquellas familias donde ambos cónyuges trabajan fuera del hogar y dedican muy poco tiempo a la casa durante la semana.

Más difícil incluso es pensar en todo el tiempo que tendremos que dedicar a limpiar la casa durante el fin de semana, momento en el cual desearíamos poder dedicar nuestro tiempo a actividades más agradables.
El deseo de todas las familias es mantener la casa limpia y ordenada, incluso entre semana, a pesar de sus compromisos, laborales o de otro tipo. Para hacer frente a la tarea de limpiar la casa sin estrés y sin malgastar energía, necesitamos un exhaustivo plan de organización.
Reservar media hora diaria para las tareas domésticas significa que no tendremos que dedicar demasiado tiempo (ni esfuerzo) y todo se mantendrá bajo control, evitando la acumulación o el aplazamiento de las tareas.
Nosotros proponemos un plan de limpieza, dividido por estancias y tareas.

Suelos

Para mantener los suelos limpios es esencial fregarlos y barrerlos con regularidad en momentos específicos. Siempre resulta útil barrer después de comer para eliminar al momento los restos de comida y cualquier miga; si hacemos esto, bastará con pasar el aspirador dos veces a la semana y la mopa una vez.
Podemos usar vinagre y bicarbonato sódico para eliminar las bacterias y las manchas difíciles. Para obtener los mejores resultados en la limpieza de los suelos, resulta esencial instaurar unos buenos hábitos entre los miembros de la familia. Uno de ellos es sacarse los zapatos nada más entrar en casa para, de este modo, evitar introducir suciedad exterior; al descalzarnos nada más llegar a casa, logramos mantener el suelo limpio durante más tiempo y será más fácil mantenerlo así.

Baños

El baño es una de las estancias de la casa que precisa una limpieza más frecuente y constante, en especial, si viven niños en el hogar. Tener que hacer frente a la limpieza del baño tras un largo periodo de tiempo nunca resulta agradable, porque la carga de trabajo puede ser importante. De nuevo, una buena planificación nos ahorrará mucho trabajo y nos permitirá mantener la estancia limpia durante más tiempo.
El lavabo y el inodoro deben limpiarse cada uno o dos días (máximo); debemos usar un producto de limpieza antibacterias que, además de desinfectar el baño, evite la formación de cal y manchas, signos que indican que las piezas de baño y las griferías son antiguas y no han recibido el mantenimiento adecuado. Debemos cambiar las toallas y los albornoces una vez a la semana.

Cocina

También resulta esencial mantener limpia y ordenada la cocina. No solo para tener la casa siempre ordenada, en especial, en aquellos hogares donde la cocina se puede ver desde otras estancias o está integrada en el salón, sino también, y sobre todo, por lo importante que es mantener unos niveles elevados de higiene en el lugar donde cocinamos.

Lavar la vajilla: si no tenemos un lavavajillas, es muy importante no dejar las tazas del desayuno ni los platos de la cena en el fregadero. No solo porque tener platos sucios en el fregadero produce bacterias y olores desagradables, sino también porque, si trabajamos durante todo el día y llegamos a casa por la noche con una lista bien definida de tareas que realizar para mantener la casa ordenada, encontrar platos sucios desmoraliza y no favorece un regreso a casa agradable. Nada más terminar de preparar una comida, debemos limpiar la placa de cocción y los utensilios empleados, de este modo, podremos ganar tiempo y usarlo para relajarnos. En lo que respecta a la mesa: debemos adoptar el hábito de ponerla para el desayuno después de la cena y para la cena, justo después del desayuno. De este modo, ganaremos tiempo al optimizar la cantidad de tiempo que dedicamos a la preparación de las dos comidas que habitualmente tomamos en casa.

Camas

Hacer las camas todos los días es un fastidio pero llegar a casa por la noche y encontrarnos las camas hechas nos dará una mayor sensación de orden y, por tanto, una mayor satisfacción. Algunos pequeños cambios nos facilitarán mucho la tarea de hacer la cama todos los días; uno de ellos podría ser usar un edredón nórdico, pues resulta más fácil de manejar y podemos mantener la cama hecha y ordenada con unos simples gestos. Podremos hacerla nada más levantarnos e incluso los niños podrán hacer sus propias camas con un nórdico, aliviando así la carga de trabajo de los padres.

Ropa sucia

El último elemento en nuestro plan es la ropa sucia. Como es obvio, no porque sea menos importante ni exigente que otras tareas. Ya solo pensar en tener que planchar la ropa recién lavada hace que nos sintamos cansados.
No deberíamos acumular demasiada ropa para lavar y tampoco conviene mezclar cargas de ropa que usamos a diario con toallas, sábanas, albornoces y todo lo que usamos para limpiar o en la cocina. Debemos planificar al menos una lavadora semanal de sábanas, paños de cocina, toallas y albornoces, que van a precisar un lavado más intensivo, mientras que otra lavadora se dedicará a la ropa que nos ponemos durante la semana. Debemos prestar una atención especial a la ropa que usamos más a menudo y a su propósito, así como a los materiales y su composición. La ropa que usamos para hacer ejercicio e ir al gimnasio necesitará un tratamiento antiolores diferente de la ropa que usamos para ir a trabajar o en nuestro tiempo libre. En función del número de prendas de los diferentes tipos enunciados, debemos planificar al menos una lavadora por semana. Debemos poner preferentemente las lavadoras durante la noche para que, por la mañana, podamos tender la ropa y recogerla por la noche cuando lleguemos a casa; la ropa que no necesita planchado, podremos guardarla al momento.
Y llegamos al planchado: una de las tareas más odiadas por cualquiera que se haya visto obligado a hacerlo. Al planificar con cuidado los lavados durante la semana, incluso el planchado resultará más fácil. Puede ser bien porque llevará menos tiempo o porque resultará más fácil planchar todas las prendas clasificadas y lavadas por separado, pero reducir el planchado durante las tareas domésticas de la semana ayudará.

Otro de los buenos hábitos para mantener una casa siempre limpia y ordenada es ventilar las habitaciones: el mejor momento para hacerlo puede ser nada más levantarse, por la mañana, antes de salir de casa... un momento en el que el tráfico no ha alcanzado los niveles más altos. Solo son necesarios 10 minutos diarios para garantizar que el aire de toda la casa se renueva. Terminaremos diciendo que organizar las tareas domésticas también nos ayudará en la administración de la casa, su mantenimiento y con otras tareas; por ejemplo, podremos fijar unos días concretos para hacer la compra, para optimizar el tiempo disponible y aprovechar al máximo los días libres.

07/02/18